martes, 19 de septiembre de 2017

Se fue mi amigo

Se fue mi amigo y para siempre el mar me traerá el dulce recuerdo de su compañia
Pasaron como una brisa más de 50 años. 
Teníamos 9 y volvíamos a casa jugando a las canicas. La vida no se lo puso fácil a mi amigo. Nació en una familia humilde de un barrio humilde (el polvorín) de un pueblo manchego humilde, en una época tirando a pobre… y con una dificultad añadida en sus piernas. 
Y eso no le impidió vivir plenamente. 

Le ganó la partida a la vida. Se hizo médico y tuvo una familia y unos hijos. Ayudó a miles de personas a lo largo de su vida. Sabia escuchar y ayudar,  como profesional y  como persona. Lo pueden confirmar los cientos de amigos que en diferentes ambientes tuvieron la suerte de conocerlo. 

Fueron miles los libros que leyó, las películas que vio, las horas que pasamos hablando de la vida, del universo, de los enigmas de la naturaleza, de los avances en medicina, de los amigos o los problemas de pacientes que nos preocupaban.. y más miles las que nos reímos contando chistes o comentando anécdotas graciosas. Jugábamos juntos en Internet a juegos de castillos como dos adolescentes. Siempre encontraba el lado cómico de una situación. Sabia reírse en primer lugar de si mismo y luego de nosotros y con nosotros. Era una risa franca, noble, sin dobleces..la risa de un niño.

Le gustaban los superhéroes de los cómics y los misterios del universo. Disfrutaba sentado frente al mar con una caña de pescar entre las manos, viendo la luna y diciendo “que bien se está de vacaciones”. Le gustaba comer y reír con los amigos.  No he conocido alguien más optimista que él. Conseguía  ver siempre el lado positivo de cualquier situación. En sus últimos días reíamos juntos mientras le pasaban el gotero de quimioterapia.

 Y la muerte le ganó. 
Se lo llevó demasiado joven, con la ilusión y la esperanza de un niño. Pero la muerte tuvo el detalle de compensarle la lucha que había llevado toda su vida y no quiso que se viera (y lo viéramos) sufrir. No se lo merecía. Así que en un vuelo de halcón se lo llevó, casi con la sonrisa en los labios y nos lo mostró con el rostro sereno del que duerme plácidamente porque se siente en otro universo. 
En uno de los muchos universos que soñamos juntos.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Cáncer y medicinas alternativas

Las falsas ilusiones de las medicinas alternativas pueden hacer daño
Todos los días nos encontramos en la consulta con pacientes que utilizan "medicinas alternativas", desde la homeopatía, el reiki, diferentes hierbas o "productos naturales", pulseras, magnetismo, etc, etc.. y desde un punto de vista personal, mientras estemos hablando de patologías menores y la persona se sienta aliviada, incluso mejor de sus síntomas, mientras no le genere el uso de esas "medicinas" un problema de salud o le incite a dejar los tratamientos eficaces, no insisto excesivamente en la inoperancia de estas prácticas. Soy consciente de que "la fe mueve montañas" y que incluso la palabra tiene capacidad de curar, pero cuando detrás existe un problema de salud importante, no podemos permanecer impasibles y nuestra obligación como médicos y como científicos es hacerle ver los perjuicios que puede tener para su salud el abandono de un medicamento, o el no acudir a un médico cualificado que trate su patología.
En el periódico EL PAIS, de fecha 31 de agosto de 2017, he encontrado este artículo, que me parece muy interesante para hacernos reflexionar sobre el tema.

Las ‘medicinas alternativas’ aumentan hasta un 470% el riesgo de muerte en pacientes de cáncer
Un estudio alerta del uso de pseudoterapias con plantas, dietas, acupuntura, homeopatía o rezos
MANUEL ANSEDE
31 AGO 2017 - 13:02 CEST

 “Plantas, vitaminas, minerales, probióticos, medicina ayurvédica, medicina tradicional china, homeopatía, naturopatía, respiración profunda, yoga, taichí, chi kung, acupuntura, quiropráctica, osteopatía, meditación, masajes, oraciones, dietas especiales, relajación progresiva, imagen guiada”. El joven oncólogo estadounidense Skyler Johnson enumera algunos de los pseudotratamientos —sin ninguna prueba científica de su eficacia— a los que se encomiendan muchos pacientes de cáncer. Es la mal llamada medicina alternativa.
Johnson, de la Universidad de Yale (EE UU), acaba de poner cifras al daño que hacen estas pseudoterapias. Su equipo ha comparado los casos de 281 personas con cáncer que optaron por pseudotratamientos y las historias de 560 pacientes que sí confiaron en las armas de la medicina real: quimioterapia, radioterapia, cirugía y terapia hormonal. Los resultados ponen los pelos de punta. Las mujeres con cáncer de mama que se abrazaron a la medicina alternativa aumentaron su riesgo de muerte un 470%. Los pacientes de cáncer colorrectal compraron un 360% más de papeletas para morir al creer a ciegas en las prácticas pseudomédicas. Y los de cáncer de pulmón, con peor pronóstico en general, un 150%.